Consumos y consejos para el ahorro energético doméstico

Consumos y consejos para el ahorro energético en el hogar

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COCINA

Microondas

Usa mucha menos energía que el horno convencional: utilizar este pequeño aparato supone un ahorro de entre el 60 y el 70% de energía, siempre y cuando sea un modelo con etiquetado energético A.

Horno

Si cocinas con horno, evita abrirlo mientras esté encendido, ya que la temperatura baja unos 25 a 30 grados forzando al horno a usar más energía. Otra buena idea es apagar el horno cinco minutos antes de acabar de cocinar, ya que el calor residual hará que la comida se haga igualmente y conseguirá que el horno consuma menos energía.
Cocina de gas o vitrocerámica.
Aprovecha al máximo el calor procurando que los recipientes sean un poco más grandes que las zonas de cocción empleadas para así no desperdiciar calor. Otra forma de ahorrar energía es usando ollas a presión super rápidas, consumen menos energía y además ahorran tiempo. Otro consejo es tapar las ollas y sartenes durante la cocción para que la comida se haga antes y consumir menos energía. Aprovecha el calor residual de las cocinas eléctricas.

Lavadora

Programa ciclos cortos de lavado y utiliza agua fría o templada. Con la eficacia de los detergentes actuales es suficiente. Ten en cuenta que el 90% del consumo de la lavadora es para calentar el agua y de está manera ahorrarás entre un 80 y un 92% de energía. Otro consejo: utiliza la lavadora cuando esté llena y opta por modelos con un etiquetado de bajo consumo energético, ahorrarás entre un 40 y un 70% de energía.

Lavavajillas

Lavar los platos a mano con agua caliente supone un 40% más de consumo que si utilizas el lavavajillas. Si necesitas uno nuevo, los biotérmicos, que cuentan con dos tomas independientes de agua, permiten una reducción del 25% del tiempo de lavado y energía. Si usas el programa económico, el ahorro es considerable. Al igual que la lavadora, utiliza el lavavajillas cuando esté lleno.

Frigorífico

El frigorífico es el electrodoméstico que más energía consume de la cocina. En concreto, el 18% de la factura de la electricidad proviene de su uso. Sitúa el frigorífico de forma adecuada evitando los lugares donde de mucho el sol, descongélalo periódicamente para evitar que se formen capas de hielo que dificulten su funcionamiento, y mantén la temperatura del termostato en 5 grados para la refrigeración y -18 para la congelación.

Ábrelo sólo cuando sea necesario y el menor tiempo posible. Adquiere uno ‘No frost’ y con etiquetado energético A+ o A++. Evita introducir alimentos calientes y mantén tu nevera llena, pero no a rebosar. Gracias a todo esto, el frigorífico además de funcionar mejor, también consumirá mucha menos energía.

BAÑO

Calderas

La caldera de agua caliente es el segundo gran consumidor de energía del hogar: un 26% del consumo total. La opción más eficiente son las bombas de calor eléctricas.

Agua, mejor fría

Usa el agua fría siempre que puedas y racionaliza el consumo de agua. No dejes los grifos abiertos inútilmente (por ejemplo, en el afeitado o cuando se cepille los dientes).Dúchate en lugar de bañarte, ahorrarás gran cantidad de agua y mucha energía (una ducha consume cuatro veces menos agua y energía que un baño). Existen en el mercado cabezales y reductores de caudal para colocar en los grifos, que nos ayudan a gastar la mitad de agua y de energía.

Evita goteos y fugas de los grifos

El simple goteo del grifo del lavabo significa una pérdida de 100 litros de agua al mes. Los reguladores de temperatura con termostato, sobre todo para la ducha, pueden ahorrar entre un 4% y un 6% de energía. Los sistemas de doble pulsador o de descarga parcial para la cisterna del inodoro son también una buena opción para ahorra una gran cantidad de agua.

ILUMINACIÓN

La iluminación es donde mayores porcentajes de ahorro podemos conseguir.
1. Para empezar, aprovecha siempre que puedas la luz natural.
2. Sustituye las bombillas incandescentes por lámparas LEDs. Cambia primero las que más tiempo están encendidas. Para un mismo nivel de iluminación, ahorran hasta un 80% de energía y duran 10 veces más. Si bien su coste es mayor, el dinero se amortiza muy pronto en la factura de la luz. En el mercado hay una gran variedad de bombilas LEDs para toda clase de sistemas.
3. Si tienes niños o te dejas las luces encendidas con frecuencia, puede ser una buena idea que instales un sistema detector de presencia.
4. Coloca tubos fluorescentes T5 en aquellas estancias donde necesite más luz y esté encendida muchas horas, por ejemplo, en la cocina. los tubos LEDs son demasiado caros todavía y nunca vamos a retornar la inversión.

AISLAMIENTO

Los edificios en los que vivimos y trabajamos requieren mucha energía para calentarse en invierno y estar frescos en verano. Su aislamiento térmico es fundamental para la eficiencia energética. Los sistemas de doble cristal o doble ventana reducen casi a la mitad la pérdida de calor con respecto al acristalamiento sencillo. Pequeñas mejoras en el aislamiento pueden conllevar ahorros energéticos y económicos de hasta un 30% en calefacción y/o aire acondicionado.
El aislamiento de puertas y ventanas puede representar entre un 10% y un 25% de tu cuenta de energía por la calefacción de tu hogar o el aire acondicionado. Para tapar las rendijas y disminuir las infiltraciones de aire de puertas y ventanas, puedes emplear medios sencillos y baratos como la silicona, la masilla o el burlete. Aisla adecuadamente los tambores de las persianas. Utiliza láminas adhesivas de material plástico transparente para pegarlas a marcos y acristalamientos.

CALEFACCIÓN

Entre el 25% y el 30% de nuestras necesidades de calefacción son debidas a las pérdidas de calor que se originan en las ventanas. Un buen aislamiento en el hogar nos ayudará a aprovechar al máximo la calefacción en los días más fríos, así como un buen sistema que sea eficiente y racionalice el consumo, como los emisores térmicos o radiadores. No cubras los radiadores y ten en cuenta que por cada grado que aumentemos la temperatura, se incrementa el consumo de energía aproximadamente en un 7%.
Uno de los sistemas de calefacción más eficientes es el suelo radiante. Su uso conlleva un ahorro de energía importante, no solo debido a que el agua que circula por los tubos del suelo tiene una temperatura inferior a la de otros sistemas de radiadores, sino por el hecho de que el calor se reparte desde el suelo, lo que supone una distribución más homogénea del calor.
Fuentes: IDAE, ITE y Twenergy.